Hoy se cumplen 25 años de los terribles atentados del 11 de septiembre de 2001 en el World Trade Center de Nueva York. Unos atentados que acabaron con la vida de miles de personas, derribaron las famosas Torres Gemelas, algunos de los edificios aledaños y golpearon otros lugares de Estados Unidos, como Washington, dejando una estela de terror que se iba a extender por todo el planeta en los años posteriores.

Raro es que un adulto no recuerde con precisión quirúrgica qué hacía aquel día y cómo vivió aquellos acontecimientos catastróficos que iban a cambiar nuestra percepción del mundo. Aunque han pasado ya unos cuantos años, seguramente cualquiera de nosotros pueda contar, no sin cierta pasión, los detalles de dónde estába, cómo se fue enterando o cómo vivió aquellos increibles acontecimientos en directo, según se sucedía una escena de terror tras otra. Hasta que las Torres desaparecieron de la faz de la tierra y del horizonte de Nueva York.

Aquel día en primera persona
Así que, si me lo permitís, voy a contar mi propia historia, que no diferirá mucho de la de cualquier otro que vivió aquellos acontecimientos. Aquel verano de 2001 yo trabajaba realizando mediciones de radiación en la zona de Murcia y Andalucía. Aquel martes, trabajé por la mañana en la zona de Lorca, en Murcia, pero por la tarde tenía que volver en coche a Madrid a realizarme unas pruebas de la alergia a última hora del día. En mayo había trabajado en la zona de Jaen, lleva de olivos, y la alergía me había afectado bastante. Eran unas citas que me habían dado en julio, así que la fecha la tenía bien anotada: el 11 de septiembre.
Acababa de iniciar el viaje y quedarían unos 3 minutos para las 15:00 cuando en Radio Nacional de España ya anunciaron que una avioneta que había estrellado contra una de las Torres Gemelas, algo que inicialmente parecía anecdótico. Los acontecimientos se fueron sucediendo rápidamente y unos minutos después, incrédulo ante lo que estaban narrando en la radio, decidí parar en un bar junto a la Autopista a ver con mis propios ojos lo que estaba ocurriendo. Jamás olvidaré la cara de los presentes cuando entré en el bar. Los dos camareros y los clientes que había miraban todos boquiabiertos la televisión, sin poder quitar ojo de la misma y sin comunicarse entre ellos, como hipnotizados por lo que veían. Pedí un café y en cuanto me giré hacia la tele quedé igualmente hechizado ante las imágenes en directo de Nueva York, con las Torres echando humo y cada poco la secuencia repetida de un avión que se empotraba contra una de ellas. Espeluznante. Unas imágenes que hoy en día hemos visto repetidas cientos de veces y que no dejan de sorprendernos y aterrorizarnos.

Allí mismo llamé a mi hermana, que es Arquitecto y que conocía las Torres puesto que había estado en ellas. Ella había hecho un viaje a Nueva York a mediados de los 80, del que posteriormente nos martirizó con un pase de cientos de diapositivas de edificios de Nueva York, entre los que sobresalían, sin ningún género de dudas, las dos fascinantes Torres del WTC. – ¿Qué va a pasar ahora con las Torres? ¿Crees que se caerán? – le pregunté. Y me contestó que no, que aguantarían sin duda, con explicaciones sobre su estructura y su buen diseño. Así que ambos concluimos, ingenuos nosotros, que ambos edificios acabarían dañados y que habría que reconstruirlos en parte, sin intuir, ni de lejos, el triste final que les deparaba tan sólo unos minutos después.
Continué el viaje y las noticias se iban sucediendo por la radio. Los acontecimientos que empezaron mal fueron cada vez a peor y en cada ocasión que los locutores de Radio Nacional contactaban con un corresponsal en algún lugar de Estados Unidos era para dar una noticia cada vez más sorprendente y espeluznante, hasta el punto que se les podía notar el miedo cada vez que un corresponsal pedía paso, por lo que pudieran contar… que a esas alturas podía ser cualquier cosa, ya fuera en Nueva York, Washington o en cualquier lugar… En Londres, París o en el propio Madrid contactaban para anunciar evacuaciones de edificios oficiales y aviones que se habían visto pasar cerca de algún sitio, o de no sé dónde… No se sabía muy bien qué estaba pasando, pero entre medias atacaron el Pentágono, cayó una Torre (por unos explosivos dijeron), luego la otra, derribaron un avión… Durante unos minutos las cosas más impensables eran posibles, hasta el punto que si en ese momento llegan a contar que los extraterrestres estaban atacando el planeta entero nadie hubiera puesto en duda el relato. Con el paso de los minutos, las noticias, que en la Radio se perciben con cierta dosis de imaginación propia, se fueron calmando en cierto modo y ya se comenzó a hablar de atentados realizados contra Estados Unidos por un grupo terrorista cuyo nombre no habíamos oido hasta ese momento. Finalmente, entre noticia y noticia llegué a Madrid y pude ver las imágenes en la televisión repetidas una y otra vez, las imágenes que hoy en día todos conocemos bien. El resto es historia.

La Zona Cero
Estuve en Nueva York por primera vez en 2008, por lo que no conocí las Torres Gemelas, unos edificios que me habían fascinado desde bien pequeño y que me hubiera encantado visitar. En aquel año, la conocida como «Zona Cero», era un enorme hueco vacío con las primeras grúas dispuestas para comenzar a construir el nuevo WTC. La ciudad mantenía aún cierto aire de tristeza y la clara huella de los atentados, aunque ya comenzaba a recuperar el pulso de la normalidad.

Nueva York 25 años despues
Posteriormente he estado varias veces más en Nueva York, con la torre del One WTC y el Memorial de 11S (9/11 National Memorial) ya construidos. Nueva York es una magnífica ciudad que se ha levantado tras el golpe, ha pasado página y se ha reinventado a si misma, algo admirable. Las fotos de este reportaje se centran en esa zona del WTC y corresponden principalmente al año 2018, en un viaje en el que coincidió con el 11 de septiembre, también martes. Pudimos ver las conmemoraciones de aquel año y el enorme respecto del pueblo norteamericano por todas las personas que perdieron su vida en aquel lugar durante aquella negra jornada.






























































Los atentados de 11 de septiembre de 2001 se cobraron la vida de 2.996 personas. De ellas, 2.606 fallecieron en los edificios del World Trade Center de Nueva York. 343 eran Bomberos y 60 policías.



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