¿En cuántas líneas ferroviarias de Europa ocurre que los pasajeros tegan que bajar a cortar un arbol cruzado en mitad de la vía? o que el conductor se permita el lujo de parar para poder cruzar un puente andando y disfrutar de un río en toda su plenitud? o que frene para poder ver a un grupo de Renos en mitad del camino?

Aunque parezca mentira estas situaciones son bastante frecuentes en el ferrocarril Inlandsbanan, el tren que recorre el interior de Suecia con una lentitud pasmosa, pero que hace las delicias del pasajero que desea admirar los bellos paisajes del salvaje corazón del país.

El Inlandsbanan es una línea ferroviaria que atraviesa el interior de Suecia en un recorrido de casi 1.300 kilómetros de sur a norte, entre Mora y Gällivare, adentrándose en la Laponia sueca y atravesando el Círculo Polar Ártico en su tramo más al norte. El ferrocarril Inlandsbanan, que funciona de forma diaria exclusivamente durante el verano, es una linea regular que presta servicio a pequeños pueblos del interior de Suecia, sirvendo igualmente de mantenimiento diario al propio tramo de ferrocarril que atraviesa las zonas más despobladas de Suecia.

En la época en la que los trenes de Alta velocidad se exienden por Europa, este pequeño ferrocarril invita a abandonar las prisas y descubrir una Suecia muy diferente a la de las grandes ciudades, sin horarios de ningún tipo. Bosques infinitos, lagos cristalinos, pequeños pueblos de casas rojas y la sensación de viajar a través de un mundo que parece haberse detenido en el tiempo.

El lujo de viajar despacio

Los pequeños, antiguos y algo destartalados trenes del Inlandsbanan avanzan sin prisas por el vasto interior sueco, permitiendo contemplar paisajes que cambian lentamente detrás de las ventanas. Grandes extensiones de bosque boreal se suceden durante horas, alternándose con ríos, pantanos, lagos y espejos de agua que reflejan el cielo nórdico.

Uno de los mayores encantos del recorrido es la posibilidad de detenerse en numerosas localidades que conservan esa atmósfera tranquila tan característica de las zonas rurales. Pueblos tranquilos, casas de madera pintadas en el tradicional color rojo, jardines perfectamente cuidados y un ritmo de vida que parece inmune al estrés de las grandes ciudades.

El trayecto, con numerosas paradas, permite bajarse del tren, estirar las piernas y poder comer en pequeños restaurantes familiares donde degustar especialidades locales preparadas con salmón ahumado, carne de reno, pescado recién capturado o frutas silvestres. Qué hay mejor que el tradicional Fika sueco acompañado de un café y un pastel casero disfrutando de los paisajes y la buena compañía.

Un recorrido entre Alces y Renos

Uno de los atractivos del viaje es la posibilidad de observar fauna salvaje desde la ventanilla, aunque ciertamente hay que estar atento durante el recorrido, pues en un visto y no visto desaparecerán entre el bosque. Los Alces, auténticos gigantes de los bosques escandinavos, son los protagonistas más buscados y su visión es un recuerdo imborrable. A medida que el tren avanza hacia el norte y se acerca a la región de Laponia, comienzan a aparecer cada vez más Renos y su presencia es tan habitual en algunas zonas que no es extraño que el tren tenga que parar al encontralos cruzando cerca de las vías en pequeños grupos (en algunos casos puede llegar hasta a atropellarlos).

El reino de los lagos y bosques

Pero el verdadero protagonista del ferrocarril Inlandsbanan es el paisaje. Miles de lagos de todos los tamaños salpican la ruta y el conductor del tren llega a parar en algunos de los numerosos puentes que cruzan los ríos para disfrutar de inmejorables vistas. Los bosques parecen interminables, con pinos, abetos y abedules que cubren el horizonte formando una de las mayores masas forestales de Europa. Finalmente, si se realiza el trayecto hacia el norte, uno de los momentos simbólicos del viaje llega cuando se cruza el Círculo Polar Ártico, donde el tren hace una pequeña parada. La sensación de estar entrando en una región remota añade una dimensión especial al recorrido.

Un arbol en el camino

¿Y qué puede ocurrir más sorprendente que encontrarte un arbol caido en mitad del recorrido? Asi que, junto con el conductor, los pasajeros más atrevidos nos lanzamos a la via para intentar apartarlo. Y ante la imposibilidad de retirarlo debido a su enorme tamaño, hubo que cortarlo con una sierra y, ahora sí, apartarlo para poder continuar el trayecto. Cosas que ocurren en los viajes!

Un viaje para vivirlo

El Inlandsbanan es una invitación a descubrir la Suecia interior a través de una forma de viajar cada vez más dificil en Europa, observando y disfrutando de forma inusualmente lenta… pudiendo asomar la cabeza por la ventanilla. Viajar despacio se convierte en el auténtico propósito del camino, una forma distinta de conectar con una Suecia tranquila, auténtica y profundamente vinculada a la naturaleza. Cuando el viaje es lo importante.

Tren Inlandsbanan Suecia

El recorrido se puede hacer en varias etapas en distintos días, aunque como mínimo se necesitan 2 días para recorrer los cerca de 1.300 Km del trayecto completo desde Mora a Gallivare, como hicimos nosotros. Estas fotos son de un viaje a Suecia y Finlandia en julio de 2026, en el que el Inlandsbanan fue una parte del viaje. Espero que os gusten!!


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