Beijing, la capital de la República Popular China, conocida por Peking por los europeos como consecuencia de las primeras trascripciones europeas, es una ciudad sorprendente a ojos del visitante occidental, que no deja de fascinar en cada uno de los rincones de la ciudad, donde modernidad y pasado tradicional se dan la mano.
El nombre de Peking (Pekín en castellano), evoca el exotismo y la distancia a la antigua y fascinante cultura oriental. Beijing, en cambio, su nombre oficial en pinyin, habla de la capital del norte, centro político y simbólico de la China imperial desde hace siglos.
Beijing, entre la memoria del imperio y el pulso del presente
Actualmente Pekín cuenta con una población que supera los 20 millones de habitantes, lo que la convierten en una de las mayores áreas metropolitanas del mundo. Ubicada en el norte de China, se extiende sobre una llanura abierta hacia el sur y rodeada de montañas hacia el norte. Su condición de capital del país hace que convivan en ella espacios monumentales de primera importancia mundial, grandes infraestructuras y barrios tradicionales donde aún perviven formas de vida muy antiguas

La Ciudad Prohibida sigue siendo el corazón de la ciudad y de su pasado imperial. Ubicada junto a la Plaza de Tiananmen, desde la que se accede, los patios infinitos de la Ciudad Prohibida y su arquitectura perfectamente ordenada transmiten una sensación de poder y permanencia difícil de igualar.
Pero es en la calle donde Pekín revela su verdadera personalidad. En los hutongs, los antiguos edificios de una altura con sus laberínticos callejones residenciales, la vida cotidiana transcurre a ras del suelo: conversaciones, familias, bicicletas, juegos, miradas breves. En zonas del centro de la ciudad como Wangfujing, el pulso urbano cobra vida entre comercios, luces y multitudes, mostrando la cara más dinámica y contemporánea de la ciudad, sin perder de vista su pasado más tradicional.

Las imágenes de este reportafe fueron tomadas en dos viajes a China realizados hace ya unos cuantos años, en 2006 y 2009, mostrando un Pekín en plena transición, todavía marcado por ritmos tradicionales, pero donde ya se muestran los grandes grandes cambios de la década previa, de cara a posicionar a la capital de la Republica Popular China como el referente de pujanza a nivel mundial que es en la actualidad.
Esta fotografías nos muestran gestos cotidianos, en calles anónimas, en callejones, avenidas, lugares comerciales y en espacios históricos, en ambientes que unas veces muestran el gran dinamismo de la ciudad y otros donde el tiempo parece avanzar más despacio, espero que os gusten!

























































Recorriendo China en el despertar del Dragón
En el año 2006 tuve la suerte de poder recorrer China durante casi un mes junto con Marta, Raquel y Antonio. Cuatro amigos en un mágnífico e irrepetible viaje desde Beijing a Xian, Shanghái y vuelta a Beijing, conociendo también la China rural y tradicional en Guilin y Yangshuo, en la región Guangxi, en el sur del país. China se encontraba en un crecimiento imparable y la modernidad y el crecimiento demesurado del gigante asiático se tocaban con la cultura más tradicional.



En verano de 2009 repetí viaje a China, esta vez junto con Eva, llegando en el Transmongoliano desde Moscú, donde pudimos recorrer Beijing, Xian, parte del Tibet, con la ciudad de Lhasa incluida, y acabamos en Guangzhuo (Cantón), Shenzhen y Hong Kong, un impresionante viaje en el que cruzamos gran parte de Asia. Las fotos de esta entrada corresponden a estos dos viajes.






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